Cada vez que llueve, por los garajes de la calle Bambú de La Camella (Arona, Tenerife) emanan aguas negras procedentes del silo de aguas fecales. Dávide, presidente de la comunidad de vecinos compuesta por tres bloques de esa calle, explica a Atlántico Hoy que están desesperados.
Aquellos pisos, en los que viven 72 familias, se construyeron en torno a 2006 con un silo para recoger aguas negras, dado que todavía no había alcantarillado en esa zona. Se les prometió que en pocos años las calles tendrían dicha instalación, pero han pasado 20 años y siguen sin tenerla.
Miles de euros al año
"No es sólo en nuestra calle, es en todo La Camella y Arona Alta: Valle de San Lorenzo, Cabo Blanco... En muchas zonas de Arona, no hay alcantarillado", explica Dávide a Atlántico Hoy. Según el presidente de la comunidad de vecinos, las fosas sépticas con las que equiparon los edificios han llegado a su límite. Tras dos décadas siendo la única forma de evacuar las aguas negras, y con las cada vez más frecuentes lluvias, han llegado al punto de tener que contratar empresas para vaciar los silos cada dos o tres meses para evitar que se desborden.
Contratar a una de estas empresas vale unos 2.000 euros cada vez, que pagan los vecinos de sus bolsillos. Pero no siempre llegan a tiempo y, cuando eso pasa, los garajes del edificio se llenan de aguas con restos fecales y las humedades que se forman son de aguas negras.
Riesgo para la salud
"Hablamos de un grave riesgo para la salud pública. La exposición prolongada a aguas residuales conlleva enfermedades gravísimas como la gastroenteritis severa, la hepatitis A, la leptospirosis, la salmonelosis, infecciones respiratorias por inhalación de gases tóxicos como el sulfuro de hidrógeno, dermatitis y otras infecciones cutáneas", denuncia el presidente de la comunidad de vecinos de la calle Bambú, que incide en que esto pasa "en todo el barrio".
Davide narra a Atlántico Hoy que el desbordamiento continuado de estas aguas negras durante 20 años, según le ha explicado un ingeniero, también podría afectar a la propia estructura del edificio de forma "irreversible".
Sin alumbrado
Además de la ausencia de alcantarillado, los vecinos de esta zona de La Camella también carecen de alumbrado público y de limpieza con camiones regular. Las farolas existen, pero no están conectadas, generando un ambiente nocturno lúgubre en el que a veces ocurren situaciones de inseguridad. "Hace poco, me intentaron robar la moto aprovechando la oscuridad", cuenta.
La desesperación de estos vecinos se acentúa ante lo que perciben como una pasividad continuada durante décadas del Ayuntamiento de Arona. Aunque reconoce que el problema es heredado de gobiernos anteriores, Davide denuncia que el actual Gobierno municipal no pone solución a sus problemas. Ha tratado de solucionarlos con el concejal de Urbanismo, Javier Baute, que les prometió una pronta solución por lo menos al problema del alumbrado que no ha llegado aún.
Sin respuesta del ayuntamiento
Tras esto, narra que contactó con la alcaldesa aronera, Fátima Lemes Febles (PP), que le dijo que estaban trabajando en el problema. Pero, sin embargo, cuando su administrador de fincas ha solicitado una reunión con el ayuntamiento ha recibido, según el presidente de la comunidad de vecinos, la callada por respuesta.
Atlántico Hoy ha contactado al Ayuntamiento de Arona para consultar sobre esta problemática, pero todavía no ha recibido respuesta.
