El drama de la industria canaria: últimos en crecimiento y una subida de precios disparada

El alza es del 56,4% con respecto a 2021 y se sitúa la última del país en volumen de ventas, con menos de la mitad de la media nacional (15,5%)

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Tabacalera JTI. / Archivo
Tabacalera JTI. / Archivo

El Instituto Nacional de Estadística (INE) presentó este jueves las cifras concernientes a la variación de los precios industriales en julio y Canarias, como así ha sido históricamente, no presenta unos números especialmente halagüeños.

La subida del 56,4% de los precios en el sector con respecto al mismo mes del año pasado es especialmente dañina para una industria isleña muy dependiente del sector de la construcción, pública o privada.

No se queda atrás el dato que coloca al Archipiélago como la región que menos ventas industriales generó el pasado junio con respecto a 2021, como apunta el INE, solo el 15,5%, sin llegar a la mitad de la media nacional (31,7%). Un hecho que confirma una tendencia a la baja del sector en los últimos meses, tras haber ocupado los primeros puestos del país en febrero y marzo, con el 32,2 y el 31,5%, respectivamente.

Volatilidad

Canarias ha contado siempre con unos sectores productivos muy específicos -petróleo, construcción, tabaco y poco más-, con gran dependencia del exterior en cuanto a materias primas y por tanto extremadamente sensibles a los cambios sociopolíticos y económicos globales.

Las reglas del juego europeas y la imposibilidad de establecer canales de suministro ajenos a la volatilidad del entorno han hecho que el Archipiélago nunca haya podido institucionalizar una industria que hoy en día se antoja necesaria para el autoabastecimiento de la comunidad.

En este contexto, la irrupción del COVID y las consecuencias de la guerra en Ucrania han supuesto un nuevo mazazo a las posibilidades de, al menos, volver al escenario de 2019. El dato antes mencionado de la bajada en las ventas lo muestra a las claras.

Tras la tendencia positiva de principios de año -recordemos que todos las previsiones otorgaban a Canarias, junto a Baleares, las mayores cotas de crecimiento del país, estimaciones ahora a la baja-, cuando su industria crecía mucho más que la media nacional (31,5 frente al 13,2% en marzo), la sacudida de la guerra, que estalló un 24 de aquel mes, dio al traste con la evolución favorable y ya en mayo crecía 6 puntos por debajo.

Construcción  

Este sector capitaliza en gran medida la industria en Canarias. Durante la epidemia fue de los pocos que se mantuvo en pie, llegando a tener resultados positivos. Óscar Izquierdo, presidente de la Federación Provincial de Entidades de la Construcción de Santa Cruz de Tenerife (Fepeco), aseguró a Atlántico Hoy en noviembre de 2021 que la incidencia fue mínima porque “la planta alojativa aprovechó el parón para modernizarse, algo que dio empleo a las empresas’’.

En aquel entonces no se habían notado con fuerza las consecuencias que el COVID traía consigo y que la guerra acabó de agravar. El precio de los fletes, la subida de los precios de las materias primas, la incertidumbre de los inversores,… Ahora, el propio Izquierdo afirma que el encarecimiento de los costes y de las materias primas, además de los retrasos a los que están sometidas frenan 140 obras públicas en Canarias. Afirma también el presidente de FEPECO que han quedado desiertos concursos por valor de 53 millones.

Habida cuenta de las advertencias gubernamentales en pos de una contención en el gasto, energético sobre todo, y de este 56,4% de subida en los costes, parece que solo la llegada del maná de los fondos Next Generation -y de la buena voluntad de los dirigentes políticos- puede suponer un espaldarazo en forma de promoción de obra pública.

Porque en lo que es la construcción privada el mercado está de capa caída en Canarias, y la mayor parte de la actividad actual viene producida por las operaciones de compraventa realizadas entre promotores, sin destacar grandes desarrollos de nuevo cuño. Los que se producen se enmarcan mayoritariamente dentro del sector turístico, con la inestabilidad que ello conlleva, como se ha visto reflejado con el proyecto de Cuna del Alma en Tenerife.

Tabaco, petróleo y el futuro audiovisual

Difícil lo tiene la construcción para sustentar un sector donde industrias otrora tan importantes como las del tabaco y el refinado de petróleo han perdido su importancia en la economía de las Islas. El desmantelamiento definitivo de la refinería de Santa Cruz y el cierre hace años de importantes fábricas de manufactura de tabaco -un sector en el que Canarias fue líder en exportación, proveyendo en su momento a Estados Unidos de una importante parte de sus cigarrillos- deja pocas posibilidades de reposicionamiento. Aun así el sector tabaquero genera más de 5.000 empleos y aporta más de 350 millones de euros a la economía local.

Hace años que se ve la industria audiovisual como la gran esperanza, la eterna promesa para consolidar una actividad productiva estable que además reporta, aparte de los beneficios económicos, un importante valor añadido en cuanto a visibilidad y repercusión global. No son solo películas o series, también videojuegos o animación. El impulso de infraestructuras por parte de las instituciones o inversores privados se antoja vital para una actividad que lleva cerca de 20 años dando mucho trabajo en las Islas y que no deja de crecer.