Malos tiempos para Lopesan

Procesos judiciales, desgaste reputacional y derrotas empresariales cercan al grupo de Eustasio López

Eustasio López González, presidente de Lopesan. SERVIMEDIA
Eustasio López González, presidente de Lopesan. SERVIMEDIA
Martín Alonso

Hay momentos en la trayectoria de una gran corporación en los que los problemas dejan de ser episodios aislados y comienzan a dibujar un patrón. En el caso de Lopesan, ese punto parece haber llegado. En apenas unos meses, el principal grupo turístico de capital canario ha visto cómo convergen causas judiciales, investigaciones sensibles y reveses estratégicos que cuestionan su estabilidad y su capacidad de expansión.

El epicentro de esta tormenta tiene nombre propio: Eustasio López, fundador y presidente ejecutivo de Lopesan, y una de las mayores fortunas del Archipiélago con un patrimonio estimado en torno a los 1.300 millones de euros . Su figura, durante décadas asociada al crecimiento del sur de Gran Canaria y a la consolidación de Meloneras como destino turístico de alto nivel, vuelve a situarse bajo presión judicial.

Caso por resolver

El caso 18 Lovas es la pieza que explica buena parte del presente. No es un asunto nuevo, pero sí uno que nunca ha terminado de desaparecer. El Juzgado de Instrucción número 2 de Las Palmas de Gran Canaria dictó auto de procesamiento contra seis implicados, entre ellos López, por su presunta relación con una red que, bajo la apariencia de agencia de eventos, captaba menores para su explotación sexual.

Eustasio López González, dueño de Lopesan. / Atlántico Hoy
Eustasio López González, dueño de Lopesan. / Atlántico Hoy

Aquel procedimiento, abierto por hechos ocurridos entre 2015 y 2016, sigue proyectando una sombra larga sobre el empresario. La acusación gira en torno a dos presuntos delitos de prostitución de menores, en un caso que la propia investigación describe como uno de los más graves escándalos de corrupción de menores en Canarias.

El impacto no es solo jurídico. Es estructural. En el sector turístico, donde la reputación corporativa es un activo clave, mantener una causa de esta naturaleza abierta durante años supone un lastre difícil de cuantificar pero evidente en la toma de decisiones estratégicas.

Expansión internacional en pausa

Ese desgaste ha tenido consecuencias directas en el crecimiento del grupo. Lopesan llevaba años mirando hacia Estados Unidos como siguiente paso natural de su internacionalización, con especial interés en Florida. Sin embargo, la persistencia del frente judicial ha introducido cautela en los planes de expansión, en un momento en el que otros operadores internacionales avanzan posiciones.

No es un detalle menor. Lopesan ha construido su éxito sobre una diversificación geográfica que incluye Canarias, Caribe y Europa. Frenar el salto al mercado estadounidense implica perder una ventana de oportunidad en uno de los destinos más competitivos del mundo. Ante ese revés, la compañía ha apostado por mercados hasta ahora inexplorados: Madrid, con la compra del Hotel Miguel Ángel, o Las Palmas de Gran Canaria, con el Hotel Iberia —además de expandirse por Punta Cana—.

Lopesan se expande en Madrid con la compra del emblemático Hotel Miguel Ángel. / AH
Lopesan se expande en Madrid con la compra del emblemático Hotel Miguel Ángel. / AH

De 18 Lovas a Íncubo

Cuando parecía que el caso 18 Lovas había agotado su recorrido mediático, una nueva investigación ha devuelto el foco al empresario. La llamada Operación Íncubo, instruida por el Juzgado de Violencia contra la Infancia y la Adolescencia, investiga una red de prostitución y corrupción de menores con más de 30 víctimas y una docena de implicados.

En este procedimiento, Eustasio López no figura como investigado, sino como testigo, pero su nombre aparece en los atestados policiales a partir de los testimonios de varias jóvenes. Según esas declaraciones, el empresario habría mantenido encuentros sociales con algunas de ellas en entornos de lujo, sin que se le atribuyan conductas delictivas en esta pieza.

El problema, nuevamente, no es solo jurídico. Es reputacional. La reiteración de su nombre en investigaciones vinculadas a tramas de menores refuerza una narrativa que erosiona la imagen pública del grupo, especialmente en mercados internacionales sensibles a este tipo de cuestiones.

Además, la propia investigación apunta a un patrón más amplio: el uso del prestigio y el entorno de figuras relevantes para generar confianza en las víctimas, un elemento que agrava el impacto mediático del caso.

Golpe empresarial: Taurito se escapa

Mientras el frente judicial se complica, el empresarial tampoco ofrece respiro. El último gran revés ha llegado en el proceso concursal de Mar Abierto SL, una operación clave para el control de activos turísticos en el sur de Gran Canaria.

En la imagen, el hotel The Valle Taurito./AH
En la imagen, el hotel The Valle Taurito./ AH

El magistrado Alberto López Villarrubia ha adjudicado finalmente el lote principal —que incluye tres hoteles en Taurito y el establecimiento de Las Tirajanas— a División Turística Valle Taurito, vinculada al Grupo Martinón, por 85 millones de euros.

La derrota de Lopesan tiene múltiples lecturas. La primera, económica: pierde una operación estratégica en una zona donde históricamente ha concentrado poder. La segunda, simbólica: el juez ha descartado su oferta, incluso siendo ligeramente superior, al considerar más sólida la propuesta rival en términos operativos y laborales.

El auto judicial pone el acento en aspectos clave: la continuidad de la plantilla, la gestión de contratos con turoperadores y la integración de activos como el parque acuático de Taurito. En todos ellos, Martinón presentó un proyecto considerado más garantista para los acreedores, lo que terminó inclinando la balanza.

Lopesan ha anunciado que recurrirá la decisión, alegando “errores materiales”, pero el daño ya está hecho: pierde influencia en uno de los enclaves turísticos más relevantes del sur de la isla.

¿Cambio de ciclo?

La coincidencia temporal de estos factores no es casualidad, pero sí significativa. Procesamiento judicial, aparición en nuevas investigaciones y derrota en una operación clave configuran un escenario de cambio de ciclo para Lopesan.

Durante décadas, el grupo creció al calor del boom turístico de Gran Canaria, con una estrategia basada en la integración vertical —hotelera, constructora e inmobiliaria— y una fuerte presencia institucional. Hoy, ese modelo se enfrenta a nuevos desafíos: mayor competencia, escrutinio judicial y exigencias reputacionales más estrictas.

La pregunta que sobrevuela el sector no es si Lopesan resistirá —su tamaño y diversificación lo hacen probable—, sino en qué condiciones saldrá de este proceso. Porque en el negocio turístico, como en la política, hay derrotas que no se miden solo en cifras, sino en pérdida de influencia.

Y en ese terreno, el grupo de Eustasio López empieza a jugar en una posición distinta a la que había ocupado durante décadas.