Drago Canarias, la alternativa que algunos quisieron talar

Escucha el artículo ahora…

0:00
0:00
Héctor Morán. / AH

Que el proyecto soberanista impulsado por Drago Canarias agitaría el statu quo de la política canaria no ha supuesto ninguna novedad para nosotros. A nadie se le esconde que la clase dirigente siempre ha estado compartimentada entre el sucursalismo directo o indirecto de organizaciones estatalistas y otras posiciones de máximos ancladas en espacios ideológicos o intelectuales muy loables, pero sin el punch necesario para confrontar y tratar de cambiar las cosas. Unos y otros, de facto, perfectamente alineados para que nada cambie sustancialmente en la correlación de fuerzas electorales elección tras elección.

En ese territorio comanche —con cariño— comenzó a crecer hace unos años esta planta arbórea, y que no seríamos bienvenidos los que reclamásemos el derecho estatutario y constitucional a participar con otras claves en la vida política era una obviedad. No obstante, la balacera del fuego amigo que viene acompañando el activismo y la implantación territorial ha sido y es tan enconada e intensa que será algo a tener en cuenta; inevitablemente habrá que hablar del carácter y comportamientos marcadamente antidemocráticos de supuestos izquierdistas amancebados y acomplejados. Objetivamente, nada nuevo, sólo la constatación del miedo y la mediocridad de quienes beben de los intereses mediáticos, económicos y sociales que buscan defender la rutina y las inercias políticas.

La idea de “si no puedes derrotar a tu adversario, trata de unirte a él”, se atribuye al obispo de Troyes frente a la devastación que encarnaba Atila. Un intento que aquí, al menos de momento, también se ha mostrado fracasado. Y no es casualidad porque aquel rey de los Hunos es, en la política canaria, la incapacidad gestora, la indolencia, la corrupción, el nepotismo, la falta de empatía con la sociedad, la meritocracia de partido, la ausencia de renovación, la sumisión a los poderosos, a los intereses económicos locales y foráneos... Sin olvidar que los políticos profesionales y toda su corte —y cohorte— de asesores están liberados y provistos de generosos sueldos públicos que pagamos todos.

Juventud valiente

A pesar de todo eso, parece claro que los mensajes certeros y rigurosos, la dedicación altruista, la confrontación de una juventud que no se acobarda y el trabajo de centenares de militantes y simpatizantes de esta organización está calando en la ciudadanía. Y lo ha hecho también al amparo de la desconfianza, del hartazgo generalizado y de unas problemáticas que lejos de resolverse, van a más.

El ladrido de los perros —según se dice— indica que se va avanzando y en esa tesis es evidente que el apoyo saludable de mucha gente coloca a Drago Canarias fuera del alcance de las presiones sectarias y antidemocráticas de los mercenarios de la vieja política. Se quiera ver o no, resulta palmario que los portavoces de Drago Canarias no se perciben como representantes de equipos que piden paso para sacar beneficio personal de la gestión de las instituciones, al contrario, se escuchan como personas técnica e intelectualmente solventes, que tienen muy claro lo que hay y también lo que ha de hacerse.

No ha sido fácil y por ello nos sentimos doblemente agradecidos a quienes nos acompañan en este camino de búsqueda inexcusable de regeneración política, de cambio de rumbo, de mayor ética de lo público, de mejorar objetivamente las condiciones de vida de nuestra gente y, desde luego, del anhelo que nos mueve para dejar un territorio más próspero y más sostenible a las futuras generaciones. 

Estamos convencidos de que ha llegado el momento de ofrecer certezas a quienes peor lo está pasando, de garantizar los derechos básicos, de minimizar los riesgos en la seguridad alimentaria, de unos servicios sanitarios dignos y en un tiempo razonable si uno enferma, de empleos y mejores prestaciones sociales, de favorecer una formación acorde a las capacidades se tenga la posición económica que se tenga, de trabajar al límite en una política de vivienda valiente y comprometida con el bien común, de dar pasos para diversificar una economía que abra nuevas posibilidades a los jóvenes, de obras públicas que tiendan más a la calidad que a la expansión, de avanzar en la solidez de las infraestructuras costeras frente a los cambios que llegan, de levantar refugios climáticos en edificios públicos y zonas urbanas...

Frente la censura

En fin, que mientras algunos se esfuerzan en utilizar sus posiciones institucionales para tratar de censurarnos, de dar titulares de acuerdos y coaliciones para continuar las mismas políticas con los de siempre y sirviendo intereses de la metrópoli, mientras contratan campañas institucionales con dinero público, mientras cierran operaciones de marketing a golpe de talonario... Drago Canarias, con medios muy limitados, seguirá promoviendo un activismo a pie de calle, aprovechando las ventanas informativas que nos ofrece la información libre, poniendo el dedo en la llaga de los verdaderos problemas de la sociedad y aportando las posibles soluciones, en la denuncia de abusos y los cuellos de botella que impiden el bienestar de la gente, canalizando las ideas y los apoyos que surgen en los distintos territorios... En definitiva, empeñados en afianzar en esta tierra doliente esta planta arbórea que algunos quisieron talar. 

Ni el acoso, ni las prácticas poco democráticas, ni la falta de vergüenza de algunos van a impedir que este Drago siga creciendo vigoroso en su tierra natural y se eleve por encima de los apóstoles del odio, de los supremacismos, de los mercenarios mandados por corruptos, quienes se crean depositarios permanentes del poder y la voluntad popular, del puro economicismo... Estamos plenamente convencidos de que el criterio sabio de la sociedad canaria se impondrá a ese pretendido arboricidio y que facilitará que la sangre reparadora de sus brazos alimente la esperanza de un futuro distinto para las personas que vivimos aquí.

En todo eso está y estará la gente que cultiva y defiende Drago Canarias. Dicho con toda humildad, pero también con la firmeza que otorga la verdad, la confianza y la cultura democrática. Ese es nuestro compromiso.  

Añadir AtlánticoHoy como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora