Agoney Melián, presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Tenerife

Opinión

Un tortazo a tiempo nunca viene mal

Presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Canarias

Guardar

No se me asusten que no les hablo de manera literal. Sobra decir que estoy en contra de cualquier tipo de violencia, independientemente del fin. A lo que me refiero es que, a veces, cuando menos te lo esperas, la vida te da un tortazo en forma de acción y espabilas, te das cuenta de que andas un poco despistado y que tienes que poner en foco donde corresponde. Hoy les voy a hablar de mi empresa, de uno de mis proyectos más queridos y ambiciosos. Les voy a hablar de Valtia.

Valtia es la empresa de formación del futuro, o eso quiero pensar. Cuando me senté a pensar en mi proyecto, empecé a preguntarme por qué cada vez que nombraba la palabra “formación”, el primer pensamiento intruso que tenía la gente era negativo. Me preguntaba una y otra vez, “si la formación es lo que nos permite avanzar y crecer profesionalmente, ¿por qué tiene tan mala fama?” La respuesta fue esclarecedora: la formación tradicional está hecha para un mundo que ya no existe. Ahora queremos disfrutar de nuestro tiempo libre, dedicar un rato a las redes sociales o echar cañas con los amigos… somos más “disfrutones” y por eso, si las empresas como la mía no hacían nada por adaptarnos a lo nuevo, la gente seguirá viendo los cursos como un tostón al que deben ir por obligación.

Ilusionado y con muchas ganas me puse a confeccionar, como sastre que soy, un proyecto a la medida de las circunstancias donde, desde los contenidos hasta la metodología, estuviesen pensados al milímetro para conquistar a los nuevos públicos, cada vez más exigentes.

Así llevamos años evolucionando, construyendo una idea de empresa que tenga como fin último, mejorar la vida de las personas. Ser creativos activando el modo divertido e innovador para conseguir sorprender una y otra vez con cada nueva idea que vamos desarrollando. Una escuela de creadores de contenido digital, consultoría en la mejora del ambiente laboral, escuela de padres y madres, festivales de innovación, ferias de empleo… y todo lo que podamos hacer para cumplir con nuestra misión, como ya les dije, mejorar la vida de la gente. Siempre con nuestro toque mágico, sin perder la esencia, creando verdaderas “experiencias Valtia”.

Nadie nos forma para esto

Cuando me lancé al mundo empresarial con una gran dosis de inconsciencia, tenía muchísimos miedos. Pensaba que la gente no entendería mi producto o que no conseguiría clientes. Que nunca podría conseguir tener financiación para seguir desarrollando la empresa. Lo que nunca pensé es que mi mayor problema sería conseguir generar un modelo de empresa donde los colaboradores y colaboradoras entendieran el concepto y lograsen alinearse con él.

Jamás diré que por mi empresa ha pasado mala gente porque no es cierto. Yo no creo que nadie haga daño de manera gratuita, o puede que sí, pero prefiero no pensarlo. Lo que sí tengo claro es que cuando hablo con mis compañeros de jóvenes empresarios, coincidimos en que los mayores problemas que nos estamos encontrando para crecer es tener equipos alineados con los valores y, si le sumas que nadie nos forma para esto, se crea una tormenta perfecta que hace que, sobre todo las PYMES estemos pasando una travesía en el desierto.

Autocrítica

A mi nunca me gusta pensar en culpables, sólo me gusta la crítica o la autocrítica para ver qué ha pasado y cómo puedo mejorarlo, pero últimamente me doy cuenta de que ser un buen empresario es muy difícil.

Fíjense como empezaba estas líneas, yo quería mejorar la vida de las personas a través de la formación, que era un mundo que conocía perfectamente, pero nadie me dijo cómo hacer una entrevista de trabajo o cómo dirigir correctamente una empresa. Eso te lo dan los golpes, igual que el mar va puliendo la piedra.

Si ya hablamos de como gestionar una pandemia, una guerra, la subida de los costes, la gestión financiera, la correcta gestión administrativa para que las inspecciones no te levanten del suelo y todos los pormenores derivados de tener un CIF, no hay máster de vida mejor. La clave es lo hacemos y ya vemos, aunque a veces eso… cuesta muchísimo dinero.

Volver a las raíces

Hoy me he levantado temprano, me he preparado un café y me he ido a la oficina a preparar auténticas experiencias Valtia. A pensar en ideas reconfortantes que me ilusionen y de las que me había desconectado. Hoy me he levantado muy feliz porque voy a hacer lo que más me gusta: mejorar la vida de la gente.  

Y es que después de dos años de mucho ruido, es el momento de volver a mirar a los ojos a las personas, esta vez si, contemplando nuestras sonrisas. Es el momento de volver a lo que una vez soñé que sería Valtia. Momento de volver a las raíces.

Aquí viene el tortazo

Hace una semana mi diseñadora gráfica, Andrea, una chica con un talento enorme y para que le tenía grandes planes, me dijo que se iba de la empresa, que le había salido una oportunidad en otro sitio y que “quería experimentar”. Y yo que pensaba que Valtia era el mejor sitio para eso, para crear cosas nuevas y experimentar.

No es la primera persona para la que tengo un plan de carrera que me dice que se va, que necesita “algo más” y esto me ha hecho reflexionar en la cantidad de errores que estoy cometiendo por no ser proactivo de manera interna, como lo soy a la hora de generar proyectos para clientes.

Con mucha pena, pero sobre todo eternamente agradecido por todo lo que me han aportado, le digo adiós a Andrea y a esos baluartes que ya no me acompañarán en esta idea loca.

Hoy comienza una nueva etapa más pensada, más meditada y con profundos cambios que lideraré en primera persona. En la vida, a veces, un tortazo a tiempo nunca viene mal.