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Una denuncia vecinal desemboca en una orden de cierre de la histórica Dulcería Parrilla en Triana. / AH

El ejemplo de Zaragoza que Las Palmas puede copiar para proteger comercios históricos de Triana

La capital aragonesa ha blindado por ley decenas de establecimientos emblemáticos y sus elementos patrimoniales, una fórmula que podría servir para preservar la identidad comercial de negocios históricos como Miguel Díaz, Parrilla o el Café Madrid

La desaparición progresiva de algunos de los comercios más emblemáticos de Triana ha reabierto un debate que trasciende la actividad económica y entra de lleno en la protección del patrimonio urbano. El cierre de la histórica panadería Miguel Díaz, la situación de la pastelería Parrilla o la incertidumbre que durante años ha rodeado a negocios tradicionales como el Café Madrid han puesto sobre la mesa una pregunta cada vez más recurrente: ¿puede el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria proteger este tipo de establecimientos antes de que desaparezcan?

Zaragoza, donde el ayuntamiento ha aprobado una normativa específica que otorga protección jurídica a decenas de locales históricos por su valor arquitectónico, comercial y cultural, ofrece una alternativa. La medida no obliga a mantener la actividad económica original, pero sí preserva elementos que forman parte de la identidad de la ciudad, como fachadas, rótulos, escaparates, revestimientos, carpinterías, mobiliario o decoraciones singulares.

Memoria colectiva

La iniciativa zaragozana parte de una idea sencilla: algunos negocios son mucho más que una empresa privada. Son espacios que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones y que contribuyen a definir el carácter de calles y barrios enteros.

En el caso de Las Palmas de Gran Canaria, la reflexión adquiere una especial relevancia en enclaves como Triana o Vegueta, donde todavía sobreviven establecimientos que han acompañado la evolución de la ciudad durante décadas y que constituyen un patrimonio difícilmente recuperable una vez desaparecen.

Fórmula intermedia

La legislación urbanística permite catalogar inmuebles por su valor arquitectónico, histórico o cultural. Sin embargo, la protección de los locales comerciales tradicionales suele quedar en un terreno mucho más difuso.

La fórmula utilizada en Zaragoza se incorporó dentro de una normativa más amplia destinada a ordenar la estética urbana y unificar criterios sobre rótulos, mobiliario, elementos publicitarios y ocupación del espacio público.

Modificaciones normativas

Las Palmas de Gran Canaria dispone de competencias urbanísticas suficientes para desarrollar instrumentos similares mediante modificaciones normativas o a través de catálogos específicos vinculados al planeamiento municipal.

De hecho, la ciudad ya cuenta con antecedentes en materia de protección patrimonial de edificios, inmuebles históricos y conjuntos urbanos. El paso pendiente sería extender esa filosofía a determinados establecimientos comerciales cuya relevancia trasciende el ámbito empresarial.

Identidad urbana

El debate no gira únicamente en torno a la supervivencia de negocios concretos. La cuestión de fondo es qué ciudad quiere conservar Las Palmas de Gran Canaria para las próximas generaciones.

Cuando desaparece un comercio histórico no solo baja una persiana. También se pierde parte de la memoria de un barrio, de sus costumbres y de su paisaje cotidiano.

La experiencia de Zaragoza demuestra que existen herramientas legales para actuar antes de que sea demasiado tarde. La pregunta ahora es si el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria está dispuesto a explorar esa vía para proteger algunos de los establecimientos que han contribuido a construir la identidad comercial de Triana y del conjunto de la ciudad durante décadas.