La carrera por la autonomía estratégica de Occidente ya no se libra únicamente en los presupuestos militares, los portaaviones o los cazas de última generación. También se disputa bajo tierra. Las materias primas críticas se han convertido en uno de los grandes campos de batalla geopolíticos del siglo XXI, hasta el punto de que la OTAN acaba de poner en marcha un proyecto específico para garantizar el suministro de aquellos minerales imprescindibles para fabricar armamento, sistemas electrónicos, radares, misiles o equipos de comunicaciones.
En ese nuevo escenario, Canarias aparece en el mapa por una razón muy concreta: el potencial de sus yacimientos de tierras raras, especialmente en Fuerteventura, donde diversos estudios científicos han identificado concentraciones relevantes de estos elementos, considerados estratégicos tanto para la transición energética como para la industria de defensa.
Iniciativa multinacional
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, anunció la semana pasada el lanzamiento de una iniciativa multinacional en la que participan 12 países aliados, entre ellos España, con un objetivo claro: reforzar la resiliencia de las cadenas de suministro de materiales críticos y reducir la dependencia de proveedores externos, especialmente de China, que hoy domina buena parte de la producción y, sobre todo, del procesamiento mundial de numerosas materias primas estratégicas.
La iniciativa reúne a Bélgica, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, España, Suecia y Turquía para coordinar políticas de adquisición, almacenamiento, transporte, reciclaje y gestión de estos recursos esenciales para la producción de capacidades militares.

Más allá de aumentar las reservas, el propósito consiste en construir una cadena de suministro mucho más resistente frente a crisis internacionales, conflictos armados o interrupciones logísticas. La OTAN pretende diversificar proveedores, impulsar la producción dentro de los países aliados y estrechar la colaboración entre gobiernos e industria para garantizar que el desarrollo tecnológico de sus Fuerzas Armadas no dependa de decisiones tomadas fuera del bloque.
Conexión canaria
Entre las doce materias primas consideradas críticas por la Alianza ocupan un lugar destacado los elementos de tierras raras, un grupo de minerales imprescindibles para fabricar imanes permanentes de alta potencia, presentes en motores eléctricos, sistemas de guiado de precisión, radares, sensores, equipos electrónicos y buena parte del armamento más avanzado.
Entre ellos destacan el neodimio y el disprosio, dos materiales esenciales para la fabricación de motores eléctricos de altas prestaciones y numerosos sistemas militares.
Precisamente ahí aparece el interés científico de Canarias.
Tierras raras ligeras
Las investigaciones desarrolladas durante los últimos años por universidades españolas y organismos geológicos han identificado carbonatitas en Fuerteventura con concentraciones especialmente elevadas de tierras raras, hasta el punto de situarlas entre los enclaves de mayor interés geológico de Europa para este tipo de minerales.
Los estudios muestran una abundancia significativa de cerio, lantano, neodimio y praseodimio, las denominadas tierras raras ligeras, utilizadas tanto en la industria tecnológica como en aplicaciones de defensa.

Pero existe otro dato especialmente relevante. Los investigadores también han observado que algunos materiales presentes en Fuerteventura contienen proporciones inusualmente altas de tierras raras pesadas, mucho más escasas en la naturaleza y de enorme valor estratégico por su utilización en láseres, telecomunicaciones, satélites, sensores avanzados y determinadas aplicaciones militares de alta tecnología.
Interés también bajo el mar
El potencial geológico del archipiélago no termina en tierra firme.
Diversos estudios han identificado igualmente costras ricas en metales críticos sobre varios montes submarinos situados al sur y al oeste de Canarias, donde aparecen concentraciones de manganeso, cobalto, níquel y tierras raras.
Aunque la explotación de estos recursos plantea importantes retos tecnológicos, económicos y ambientales, su existencia sitúa al entorno marítimo canario dentro del creciente interés internacional por las materias primas estratégicas.
Una prioridad compartida
La iniciativa anunciada por la OTAN no surge de forma aislada. Se alinea con la estrategia que la Unión Europea puso en marcha mediante el Reglamento de Materias Primas Críticas (Critical Raw Materials Act), aprobado en 2024 para aumentar la extracción, transformación y reciclaje de estos materiales dentro del territorio europeo.
El objetivo comunitario es reducir la enorme dependencia exterior que mantiene Europa en minerales esenciales para la industria, la digitalización, la transición energética y la defensa.

En paralelo, la OTAN elaboró una relación de doce materias primas consideradas críticas para la seguridad de los 32 países aliados. Además de las tierras raras, la lista incluye aluminio, berilio, cobalto, galio, germanio, grafito, litio, manganeso, platino, titanio y tungsteno, todos ellos imprescindibles para fabricar aeronaves, submarinos, blindados, baterías militares, sistemas de comunicaciones, fibra óptica, componentes electrónicos, misiles o municiones.
¿Explotación minera?
La existencia de estos recursos en Canarias no implica que puedan convertirse automáticamente en explotaciones mineras.
Los especialistas recuerdan que una cosa es demostrar la presencia geológica de un mineral y otra muy distinta acreditar que existe una reserva económicamente explotable, un proceso que requiere campañas de investigación adicionales, estudios ambientales, análisis de rentabilidad, evaluación tecnológica y el correspondiente marco administrativo.
Sin embargo, el nuevo interés de la OTAN por asegurar el acceso a las materias primas críticas introduce un factor geopolítico que hace apenas unos años apenas ocupaba espacio en el debate público. Las tierras raras de Canarias ya no solo despiertan el interés de geólogos y universidades; también encajan en una estrategia occidental que busca reducir la dependencia de China en algunos de los materiales más decisivos para la seguridad y la industria del futuro.


