En colaboración con
quiron color completo
La exposición al sol prolongada es una de las principales causas de cáncer de piel / EUROPA PRESS
La exposición al sol prolongada es una de las principales causas de cáncer de piel / EUROPA PRESS

El sol pasa factura: cómo detectar a tiempo un cáncer de piel

Cada vez se detectan más casos de tumores cutáneos vinculados a la exposición solar mantenida a lo largo del tiempo

Fernando Baquero

El cáncer de piel se ha convertido en uno de los tumores más frecuentes y su incidencia continúa creciendo año tras año. La exposición acumulada al sol, el envejecimiento de la población y determinados hábitos de vida han contribuido a que cada vez más personas desarrollen lesiones cutáneas relacionadas con la radiación ultravioleta. A pesar de ello, los especialistas recuerdan que buena parte de estos casos podrían prevenirse con medidas sencillas y una mayor conciencia sobre la importancia de proteger la piel desde edades tempranas.

En lugares como Canarias, donde la radiación solar acompaña prácticamente durante todo el año, la protección frente al sol debería formar parte de la rutina diaria. El problema, según explican los dermatólogos, es que muchas veces el daño solar no se percibe de forma inmediata. La piel acumula ese impacto durante años hasta que empiezan a aparecer lesiones, manchas o tumores cutáneos.

Un problema cada vez más frecuente

Coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Cáncer de Piel, el doctor José Carlos Rivero, dermatólogo del Hospital Quirónsalud Tenerife, perteneciente al Grupo Quirónsalud, insiste en la importancia de combinar prevención, vigilancia y diagnóstico precoz.

El especialista reconoce que en consulta cada vez se detectan más casos de cáncer cutáneo, especialmente vinculados a la exposición solar mantenida a lo largo del tiempo. “No hablamos solo de personas que toman el sol en la playa. El daño también se produce caminando, haciendo deporte al aire libre o incluso conduciendo de forma habitual”, explica el doctor Rivero.

Además, insiste en que todavía existe cierta percepción equivocada sobre los efectos del sol. “Seguimos viendo pacientes que creen que ponerse crema una vez al día es suficiente o que piensan que si está nublado no existe riesgo. Y no es así. La radiación ultravioleta sigue llegando a la piel”, señala.

Los tumores cutáneos más habituales

El cáncer de piel engloba distintos tipos de tumores y no todos tienen el mismo comportamiento ni la misma gravedad. Los más frecuentes son el carcinoma basocelular, el carcinoma espinocelular y el melanoma, aunque cada uno presenta características muy diferentes.

El carcinoma basocelular es el más habitual. Se desarrolla lentamente y tiene muy poca capacidad de producir metástasis, pero eso no significa que sea inofensivo. Si no se trata a tiempo puede destruir tejido local, afectar zonas sensibles del rostro y obligar a realizar cirugías más complejas.

“Es el tumor cutáneo que vemos con más frecuencia y muchas veces comienza como una pequeña herida que no termina de cicatrizar o una lesión aparentemente sin importancia”, explica el dermatólogo del Hospital Quirónsalud Tenerife.

Por otro lado, el carcinoma espinocelular presenta un comportamiento más agresivo y, en determinados casos, puede extenderse a ganglios u otros órganos, especialmente cuando el diagnóstico llega tarde o el paciente ha acumulado una elevada exposición solar durante años.

El melanoma, aunque menos frecuente, es el que más preocupa a los especialistas por su elevada capacidad metastásica. “En melanoma, el tiempo es fundamental. Detectarlo en fases iniciales cambia completamente el pronóstico y puede marcar la diferencia entre una cirugía sencilla o un tratamiento mucho más complejo”, afirma el doctor Rivero.

La exposición solar continua

La elevada radiación ultravioleta que se registra en Canarias durante prácticamente todo el año sitúa al archipiélago en una posición especialmente sensible frente al cáncer de piel. A esto se suma un estilo de vida muy ligado al exterior, las actividades deportivas al aire libre y la exposición mantenida al sol desde edades tempranas.

Según explica el especialista, esta combinación favorece un aumento de los tumores relacionados con el llamado daño solar acumulado. “La piel tiene memoria y cada exposición cuenta. Muchas personas creen que solo hay peligro cuando se produce una quemadura, pero el daño es progresivo y silencioso”, advierte.

De ahí que los especialistas recomiendan muy seriamente que se debería normalizar ciertos hábitos de protección. “Ponerse fotoprotector tendría que ser tan habitual como lavarse los dientes antes de salir de casa”, comenta el doctor Rivero.

Los errores más frecuentes al protegerse

Aunque cada vez existe más conciencia sobre la necesidad de utilizar crema solar, todavía persisten hábitos incorrectos que reducen considerablemente la eficacia de la protección. Uno de los más habituales es aplicar una cantidad insuficiente de producto o hacerlo solo una vez al día. “El protector solar no actúa como una barrera absoluta. Hay que reaplicarlo cada dos horas y especialmente después del baño o del sudor”, recuerda el dermatólogo.

Otro error frecuente es pensar que utilizar fotoprotector permite permanecer al sol durante horas sin consecuencias. Los especialistas insisten en que la crema es solo una parte de la protección y debe combinarse con otras medidas como buscar sombra, evitar las horas centrales del día y utilizar sombreros, gafas de sol y ropa adecuada.

También suele pasarse por alto la exposición solar en situaciones aparentemente inofensivas. “Mucha gente no toma precauciones cuando conduce o permanece detrás de un cristal, pero parte de la radiación sigue atravesándolo y afectando a la piel”, añade.

Además, el doctor Rivero advierte de otro error frecuente: relajar las medidas de protección en invierno o durante actividades cotidianas. “En Canarias estamos expuestos al sol prácticamente todo el año y eso hace que muchas veces normalicemos una radiación que sigue siendo alta incluso fuera del verano”, explica.

Señales que nunca conviene ignorar

Los dermatólogos recomiendan prestar atención a cualquier cambio llamativo en la piel, especialmente en los lunares. Un aumento de tamaño, variaciones en el color o bordes irregulares son señales que deben revisarse cuanto antes.

La regla ABCDE continúa siendo una de las herramientas más útiles para detectar lesiones sospechosas: Asimetría, Bordes irregulares, Color desigual, Diámetro superior a seis milímetros y Evolución. Cualquier lesión que cumpla alguna de estas características merece valoración médica.

Aun así, no todo se limita a los lunares oscuros. También deben vigilarse heridas que no cicatrizan, costras persistentes, manchas nuevas o lesiones que sangran de manera repetida.

El doctor Rivero recuerda además el conocido signo del ‘patito feo’, que hace referencia al lunar que resulta distinto al resto. “A veces el lunar más peligroso no es el más grande ni el más oscuro, sino simplemente el que se comporta de manera diferente al resto de lesiones de la piel”, explica.

La importancia de un diagnóstico a tiempo

La detección precoz sigue siendo uno de los factores que más influye en el pronóstico del cáncer de piel. Cuando las lesiones se identifican en fases iniciales, las posibilidades de curación son muy elevadas y el tratamiento suele resolverse con procedimientos sencillos y ambulatorios.

En el caso del melanoma, actuar a tiempo puede marcar una diferencia enorme. Detectar el tumor antes de que penetre en capas profundas de la piel reduce considerablemente el riesgo de metástasis y mejora la supervivencia del paciente.

“Muchas veces una revisión a tiempo evita tratamientos agresivos posteriores. Por eso insistimos tanto en revisar la piel y consultar ante cualquier duda, aunque la lesión parezca pequeña”, señala el especialista.

Prevención y sentido común

El doctor José Carlos Rivero insiste en que la clave está en encontrar un equilibrio y aprender a convivir con el sol de forma responsable. La prevención no significa renunciar a las actividades al aire libre, sino adoptar hábitos sencillos que reduzcan el daño acumulado sobre la piel.

“La mayoría de los cánceres de piel se pueden prevenir y, si se detectan pronto, tienen muy buen pronóstico”, concluye.

El especialista insiste en lanzar un mensaje sin alarmismo, pero sí de concienciación. “No se trata de tener miedo al sol, sino de entender que la exposición debe hacerse con responsabilidad. Pequeños gestos diarios pueden evitar problemas importantes en el futuro”.

Incorporar medidas de fotoprotección, revisar la piel con regularidad y normalizar las visitas al dermatólogo son hábitos sencillos que, con el paso de los años, pueden marcar una gran diferencia en la salud.