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"El monumento que conmemora la partida del Generalísimo Franco para caudillar el Movimiento Nacional": así describía el NO-DO en 1966 el monumento más polémico de Santa Cruz

La hemeroteca de la época pone fin a la discusión sobre si el monumento tiene una vinculación con Franco y su régimen: la propaganda franquista lo llamaba "monumento al Caudillo"

Álvaro Oliver González, redactor jefe en Tenerife

"Mil personas llegadas de toda la isla canaria se concentran en Santa Cruz de Tenerife frente al monumento que conmemora la partida del Generalísimo Franco cuando, capitán general de Canarias, salió de aquí para caudillar el Movimiento Nacional". Con esta frase describía en 1966 el NO-DO, noticiero semanal propagandístico del régimen, la inauguración en la capital tinerfeña de la talla de Juan de Ávalos que tanta polémica está generando hoy en día.

Hace unas semanas, el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, anunció que el Estado daba seis meses a Santa Cruz para retirar el popularmente conocido como "monumento a Franco", en cumplimiento con la Ley de Memoria Democrática.

En el punto de mira

La pieza lleva años en el punto de mira y su retirada es uno de los temas más polémicos, que levantan más ampollas en Santa Cruz de Tenerife. El propio ayuntamiento ha hecho todo lo posible por evitar su retirada, y ahora está evaluando la posibilidad de recurrir la orden de su retirada.

El argumento más repetido estas semanas entre los defensores de la estatua es que no es un monumento a Franco, sino a la pazAtlántico Hoy ha salido a la calle a recabar opiniones de los vecinos, y muchos de ellos aseguran que no entienden por qué se dice que el monumento es "a Franco" si la figura representada no se le parece y vuela a lomos de un ángel de la paz.

La alcaldesa de Güímar, Luisi Castro, del PP, insistió reiteradas veces en declaraciones para este medio que su nombre es "monumento a la Paz" y abogó por desvincularlo del franquismo, antes de proponer llevárselo a Güímar para conservarlo en un terreno privado.

El hijo de Ávalos entra en juego

Otra figura que se ha sumado en el último momento a la carrera contrarreloj para intentar salvar el monumento es el propio hijo del artista que lo esculpió y presidente de su fundación, Juan Ávalos Carballo, que emitió una carta diciendo: "En ningún momento el simbolismo del monumento fue un homenaje al general don Francisco Franco Bahamonde. La figura allí representada es un Ángel de la Paz presentando la cruz de Cristo como deseo y ofrenda. El título de la obra en toda la documentación bibliográfica que posee esta fundación y archivos personales es de 'monumento a la Paz'".

Pero, por mucho que insistan vecinos, políticos o el mismo hijo del escultor en tapar la vinculación del monumento con el régimenla hemeroteca está ahí. El aparato propagandístico del franquismo siempre vinculó la obra con una conmemoración del viaje de Francisco Franco a la Península a lomos del avión Dragón Rapide para sumarse al golpe de Estado que desembocó en la Guerra Civil Española.

El noticiero del NO-DO del día de la inauguración del monumento añadía: "El acto constituyó una cordial prueba de adhesión de los isleños a la figura de nuestro jefe de Estado". 

Titulares de la época

Y no solo el NO-DO lo describía así. El diario ABC, entonces afín al régimen, tituló el 17 de marzo de 1966 de la siguiente manera: "Solemne inauguración de un monumento al Caudillo en Santa Cruz de Tenerife"La Vanguarida hacía lo propio el mismo día y titulaba: "Inauguración de un monumento al Caudillo en Santa Cruz de Tenerife".

La web del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife de 2013, de hecho, también indicaba que el monumento, al que llamaba "de la Victoria", representaba "la intencionalidad ideológica del poder imperante en la época" e indicaba que "en ella se simboliza al general Franco como un salvador que vuela sobra las alas de un arcángel. Constituye uno de los ejemplos del arte que se impuso en Canarias en la época de la posguerra".

La realidad

La realidad es que el nombre del monumento era "Monumento a Su Excelencia el Jefe del Estado", aunque popularmente tuvo muchos nombres. Monumento a la Victoria, monumento a la Paz o monumento a Franco. De hecho, con la entrada en vigor en 2007 de la Ley de Memoria Histórica, Santa Cruz le cambió el nombre por "monumento al Ángel Caído", aunque el ángel que hay en la estatua no es Lucifer. Posteriormente, volvió a cambiarle el nombre y lo dejó sólo en "a la Victoria".

Lo que es impepinable es que la escultura se realizó como exaltación propagandística de un régimen totalitario surgido de una Guerra Civil, y en ningún caso fue una expresión artística desinteresada ni despolitizada.