El monumento a Franco en Santa Cruz de Tenerife continúa en el centro del debate público, pero esta vez con elementos que refuerzan la posición de quienes exigen su retirada inmediata basándose en la existencia de documentación histórica que acredita el origen y su finalidad.
La presidenta de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Tenerife, Mercedes Pérez Schwartz, en declaraciones a Atlántico Hoy, sostiene que no hay margen para la ambigüedad en lo que se refiere al “monumento al Caudillo”, mencionando episodios televisivos y cinematográficos, así como recortes de prensa de la época.
Honor y gloria
“Ese monumento se hizo para exaltar al dictador”, afirma, apoyándose en archivos militares y documentos del NO-DO que, según explica, recogen expresamente que la obra fue concebida como homenaje a Francisco Franco.
Frente a las interpretaciones que intentan desvincular el conjunto escultórico de la figura del dictador, Pérez Schwartz se muestra tajante y subraya que “es mentira que no tenga relación. Está documentado, incluso por el propio escultor, que hablaba de honor y gloria a Franco”. En su opinión, el debate actual no responde a una falta de pruebas, sino a una “estrategia de confusión”.
"¿Qué paz?"
Una de las claves de esta polémica es el intento de presentar la obra como un supuesto “monumento a la paz”, ligado a la propaganda de los llamados 25 años de paz tras la Guerra Civil. Para la presidenta de la Asociación, esa renombre es, además de engañoso, profundamente hiriente y se pregunta "¿a qué paz se refieren? ¡Cómo no sea a la paz de ellos, a la de los franquistas, porque no hay otra paz!", recordando que mientras se celebraba el acto en Tenerife se buscaban -y se siguen buscando- cuerpos de desaparecidos y se cuentan por cientos las personas damnificadas por la represión franquista.
“No puede hablarse de paz mientras haya fosas sin abrir y familias sin respuesta”, viene a resumir, cuestionando que se utilice ese término para blanquear un monumento que, según los archivos, agradeció a Franco el golpe de Estado y la posterior dictadura.
Herida abierta
La controversia se produce en paralelo a la intervención del Ministerio de Memoria Democrática, que ya ha trasladado que el monumento no debe permanecer en el espacio público. La propuesta pasa por su retirada y traslado a un depósito, una medida que la asociación considera imprescindible tanto desde el punto de vista legal como moral.
Para los colectivos memorialistas, la permanencia del monumento no es solo una cuestión simbólica, sino una herida abierta. “Es una ofensa a las familias de los represaliados”, subraya Pérez Schwartz, quien recuerda que en Tenerife aún hay más de 182 personas desaparecidas vinculadas a la represión franquista.
El debate, por tanto, trasciende lo estético o patrimonial, situándose en el terreno de la memoria, la justicia y el cumplimiento de la ley. “No se trata de reinterpretar la historia, sino de no rendir homenaje a quienes la utilizaron para reprimir”, insiste.
