Casi un centenar dedique flotante trabajadores del puerto de Santa Cruz de Tenerife se han concentrado ante la sede de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz para denunciar la falta de planificación y las trabas burocráticas que, aseguran, ponen en riesgo su empleo y el desarrollo industrial de la isla.
Convocados por el sindicato de Trabajadores por los Puertos de Tenerife (TPT), los asistentes escenificaron una protesta simbólica con lejía y estropajos, un “kit de limpieza” con el que pretenden “limpiar lo que ellos no hacen”, en referencia a las decisiones que atribuyen al presidente portuario y a las autoridades competentes.
Piden a la Fiscalía que investigue
“El puerto de Santa Cruz es un puerto estratégico para generar empleo, pero aquí trabajar es imposible”, lamenta Elena Ruiz, presidenta de TPT y trabajadora en el recinto.
“Nos encontramos siempre con obstáculos, con negativas, con una burocracia tremenda. Pedimos un fiscal con corazón, una fiscalía que investigue y que mire por el pan de nuestra mesa”, añade.
Llega el dique flotante
El foco de la protesta se sitúa en la inminente llegada de un dique flotante a Tenerife Shipyards, una infraestructura que los trabajadores consideran clave para el futuro laboral del puerto.
Según explica el vicepresidente de TPT, Henry Rodríguez, el dique está previsto que llegue el día 20 de abril, dentro de cinco días, después de años de planificación y de peticiones para que recalara en la isla “y prácticamente nada está preparado”.
Temen por sus puestos de trabajo
Rodríguez subraya que el dique “es un hito estratégico para el desarrollo de la isla de Tenerife” porque permitiría un trabajo continuado para más de 600 personas, frente al modelo actual basado en “trabajo por proyecto”, ligado a la presencia puntual de buques.
Sin embargo, denuncia que “las solicitudes para la preparación del dique se han engavetado” y que la falta de decisiones claras ha convertido su llegada en motivo de incerti
Trabajo a medias
Un ejemplo de esa situación, relatan, es el caso del buque San Francisco, actualmente atracado en el puerto y que, según los trabajadores, debería haber sido ya movilizado para dejar libre la línea de atraque destinada al dique.
“La maniobra estaba preparada, con todo el operativo organizado, y nos contestan un viernes a la una y media diciendo que no”, explica Ruiz. “Si el dique llegara hoy, no tendríamos dónde colocarlo porque hay un barco inmovilizado que no podemos mover”, subraya Rodríguez.
Puerto “sin planes de trabajo”
La ausencia de “planes de trabajo” claros no se traduce solo en gestiones portuarias, sino en la vida cotidiana de quienes dependen del muelle.
“Trabajamos por proyecto. Esto es, te contratan, termina el proyecto y te dan de baja”, describe Elena Ruiz. La llegada del dique, insisten, supondría “una continuidad de trabajo” y una mayor seguridad laboral para decenas de familias.
Preocupación
Ruiz cuenta cómo, cada día, se cruza con compañeros que le trasladan su preocupación ya que algunos van a ser futuros padres, también hay madres solas, trabajadores que ven en el dique la posibilidad de estabilizar su empleo.
“Están jugando con el pan de nuestra mesa y son muchas familias las que dependemos de este puerto”, afirma.
Dificultades cotidianas
Los manifestantes critican también las dificultades cotidianas para desarrollar su labor, que van desde problemas de espacio para vehículos, amenazas de multas mientras prestan servicio y exigencias de documentación que, aseguran, disuaden a clientes y empresas.
“Hemos tenido clientes bastante enfadados porque se han quedado en fondeo y, como la portuaria y Capitanía se van a las 14.30 y ya no hay nadie, al final dan la vuelta y se van a Las Palmas a reparar allí”, relata la presidenta de TPT
Comparación con Las Palmas de Gran Canaria
Durante la concentración, los portuarios de Santa Cruz insistieron en la comparación con los puertos de Las Palmas de Gran Canaria, donde, según sostienen, el funcionamiento es más ágil. “Los buques entran, se reparan y existe mayor respeto al trabajo y a los trabajadores”, apuntan los representantes sindicales.
En Santa Cruz, en cambio, perciben arbitrariedad en las decisiones. “La arbitrariedad parece el pan nuestro de cada día, porque al final es porque no me da la gana y ya”, resume Rodríguez, que reclama decisiones con “fundamento técnico y legal”.
Más concesiones y ampliación de espacios
Entre las peticiones que, según el sindicalista, han quedado archivadas, citan la extensión de concesiones y la ampliación de espacios para talleres necesarios para recibir los barcos que lleguen con el dique flotante, construido en China y cuya planificación, recuerdan, lleva “entre cinco y siete años”.
Los trabajadores aseguran que no solo está en juego el empleo directo en el puerto, sino el impacto sobre el conjunto de la isla. Al respecto, recuerdan el paso de un buque como el FPCO, que, señalan, generó más de 600 puestos de trabajo, llenó hoteles y restaurantes y activó a los servicios de transporte en toda la isla.
“Decisiones sucias, trabajadores en paro”
Con el lema “Decisiones sucias, trabajadores en paro”, la acción convocada por TPT quiso ser una protesta visual y directa, apoyada en la entrega simbólica de material de limpieza en el registro de la Autoridad Portuaria.
“El enfoque es simbólico: se trata de limpiar las decisiones y que tengan un sentido”, aclara Henry Rodríguez. Elena Ruiz coincide: “Lo que tienen que hacer es su trabajo, hacerlo bien, y que las decisiones se tomen con transparencia y claridad”.
