El Archipiélago canario representa tan solo el 0,024% del total de la población mundial, por lo que cuando el artista Quevedo dice en su nuevo disco El Baifo “agradezco ser de aquí, si no, ¿qué sería de mí?”, la realidad es que para ser de “aquí” se tiene que dar una probabilidad de 1 entre 4.000. Poder decir que eres canario de nacimiento es una cualidad con una probabilidad relativamente baja, por eso es normal que Quevedo grite a los cuatro vientos que no se muda “ni borracho”.
El disco del artista es un chute identitario para los canarios desde el género urbano y los ritmos latinos. Sin tocar el chovinismo, sí se abraza una idea de Canarias de playa, sol, mojos o verbenas, pero la línea artística elegida por el grancanario no menciona la ‘cara B’ de lo que es vivir en el Archipiélago, es decir, aquello que posiblemente sí invite a la población a mudarse.
¿Se puede vivir?
Para hablar de no mudarse “ni borracho”, primero habría que hablar de poder vivir en Canarias, y la situación de la vivienda en las islas es cada vez más tensa.
Hay diferentes datos sobre el precio medio del metro cuadrado de una vivienda: según Idealista está en 3.269 euros, según Tinsa en 2.167 euros y según el Istac está en 2.146 euros. Aunque los datos son diferentes, en lo que coinciden es en que actualmente la vivienda está en su máximo histórico de precio, lo que refleja la tensión del mercado e implica que los canarios cada vez tienen que pagar más por vivir en su tierra.

El aumento de precios de la vivienda implica que el muro para acceder a ella sea cada vez mayor. Los datos de Tinsa recogen que el precio medio de un piso de 90 metros cuadrados en Canarias se sitúa en los 195.033 euros. Para poder comprar una vivienda de este valor, un comprador tiene que contar con unos ahorros de casi 60.000 euros (un 20% de la hipoteca y un 10% de impuestos), y teniendo en cuenta que en Canarias están estadísticamente los salarios más bajos de España, ahorrar lo suficiente para poder acceder a una vivienda es un sacrificio que dura varios años.
Alquiler en máximos
Antes de hablar de la otra alternativa a la vivienda, el alquiler en Canarias, hay que tener en cuenta que las viviendas siguen comprándose, aunque a menor ritmo, y que las empresas y las personas extranjeras están acaparando una parte importante del mercado inmobiliario (entre el 25% y el 40%). Esta presión se da especialmente en las zonas turísticas, las capitales y en las islas orientales.
Si no se tienen los ahorros suficientes para acceder a una vivienda, la única opción que tienen los canarios es el alquiler, que no ha parado de crecer y en el que cada vez hay más tensión en la oferta. El alquiler también está en máximos históricos. Por ejemplo, un piso de unos 80 metros cuadrados cuesta unos 1.200 euros al mes.
Es un precio especialmente alto teniendo en cuenta que los caseros tienden a aceptar a inquilinos que cobren el triple del precio del alquiler, para garantizar el pago y evitar que puedan ser considerados vulnerables con la nueva ley. La imposibilidad de alquilar un piso completo ha elevado la demanda de habitaciones, que ya alcanzan entre los 500 y los 600 euros en los portales inmobiliarios.
Pueblo pobre
Aunque la cuestión de la vivienda tiene otras aristas, como el alquiler vacacional, la presión en las zonas turísticas y el efecto en el empleo, hay muchos otros problemas que sufre Canarias. Uno que se ha vuelto estructural es la pobreza. Aunque los datos han mejorado y cada vez hay menos personas en riesgo, el Archipiélago sigue estando entre los territorios con mayor pobreza a nivel nacional.
En Canarias, 1 de cada 3 personas está en riesgo de pobreza y/o exclusión social. Es decir, hay 695.402 personas que viven con menos de 965 euros al mes en su hogar y, de estas, 225.000 viven con ingresos inferiores a 644 euros, lo que refleja que hay un alto número de ciudadanos con serias dificultades para comprar comida, pagar facturas o adquirir productos básicos.
Otro dato importante recogido en el informe Arope es que el 40,2% de los niños, niñas y adolescentes de Canarias (unos 91.000) vive en riesgo de pobreza o exclusión social.
Riqueza muy concentrada
Detrás de estos datos hay otra realidad muy cruda: solo el 1% de los más ricos concentra casi el 30% de la riqueza. De hecho, un informe de la Universidad de La Laguna sitúa al Archipiélago entre los territorios de Europa occidental con mayores niveles de desigualdad, lo que refleja que Canarias es un territorio desigual.
La base de muchos de estos problemas económicos puede estar en otro dato fundamental: los bajos salarios en Canarias. Algo más de la mitad de los trabajadores cobra menos de 1.700 euros, lo que sitúa a las islas entre las regiones con menores salarios. De hecho, se calcula que se cobran unos 400 euros menos que la media nacional.
Para los jóvenes, la situación es más complicada. Aunque a mayor formación hay más probabilidad de empleo y de mejores sueldos, la realidad es que los jóvenes canarios están entre los que menos cobran, según el Observatorio de la Emancipación del Consejo de la Juventud. Según el último informe, mientras en la Comunidad de Madrid el salario mediano neto anual alcanza los 17.563 euros, en Canarias se sitúa en 11.793 euros.
Espacio colapsado
Más allá de los datos económicos, en los últimos años los usos del territorio, la contaminación y el colapso han centrado el debate social. Las manifestaciones contra el modelo económico así lo reflejan. Uno de los aspectos señalados es la saturación de las zonas turísticas, que se ha extendido a zonas rurales, playas y espacios naturales.
La situación en el Teide, Anaga o Teno, en Tenerife, o en el Roque Nublo, el mirador del Pico de las Nieves, el barranco de las Vacas o las dunas de Maspalomas, en Gran Canaria, son ejemplos de la alta presión humana en los entornos naturales, impulsada en parte por nuevas formas de turismo vinculadas a las redes sociales.
Esta presión se da tanto en playas como en zonas rurales, pero en el caso de las playas existe otro problema estructural: los vertidos al mar en Canarias. El Archipiélago cuenta con más de 400 puntos de vertido de aguas residuales sin depurar, lo que provoca cierres puntuales por la aparición de bacterias fecales.

En la lista de espera
En la sanidad en Canarias está otro de los problemas clave, especialmente por las listas de espera. Aunque la situación ha mejorado, la demora media quirúrgica supera los 100 días. Más preocupante aún es la espera para consultas con especialistas, que alcanza los 162 días. El colapso de urgencias, la falta de infraestructuras y la saturación de la atención primaria completan el panorama.
Si se tienen en cuenta las listas de espera, la dependencia en Canarias presenta una situación especialmente grave. El tiempo medio para resolver el grado de dependencia se sitúa en 374 días, aunque en algunos casos ha llegado a superar los 700.
Quizás todos estos problemas estructurales no sean suficientes para mudarse según algunos puntos de vista, especialmente si se valoran aspectos positivos como la seguridad, el clima, la calidad de vida, la gastronomía o su gente, pero también forman parte de la idiosincrasia canaria y son clave para entender cómo es realmente el Archipiélago.


