El Manchester United confirma en Old Trafford el camino que ya tomó la UD Las Palmas. / AH
El Manchester United confirma en Old Trafford el camino que ya tomó la UD Las Palmas. / AH

El Manchester United impulsa en Old Trafford el modelo que ya desarrolla la UD Las Palmas

El club inglés transformará el entorno de su nuevo estadio con miles de viviendas y zonas de ocio, una estrategia de desarrollo urbano por la que la entidad amarilla ya apuesta con su proyecto de Almatriche

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Martín Alonso

Durante décadas, los clubes de fútbol medían su crecimiento por los títulos, los fichajes o el tamaño de sus estadios. Esa ecuación ha cambiado. En el fútbol del siglo XXI, las grandes entidades europeas han descubierto que el verdadero salto patrimonial pasa por convertirse en actores urbanos capaces de transformar el entorno que rodea sus recintos deportivos. El Manchester United acaba de confirmarlo con el nuevo Old Trafford. Y, salvando las enormes diferencias de escala económica, la UD Las Palmas ya había iniciado ese mismo camino.

El gigante inglés ha presentado un proyecto que va mucho más allá de levantar un estadio para 100.000 espectadores. La reforma de Old Trafford se integra en una actuación de 150 hectáreas de usos mixtos que incluirá 15.000 viviendas, espacios comerciales, restauración y servicios, con la aspiración de generar miles de millones de euros de impacto económico para el Reino Unido y convertir la zona en un destino vivo durante los 365 días del año.

Ese concepto de club como impulsor de ciudad encuentra un paralelismo evidente en Gran Canaria.

Barrio UD Las Palmas

Porque la UD Las Palmas no solo prepara su desembarco en la gestión del Estadio de Gran Canaria, sino que también impulsa un proyecto urbanístico en Almatriche, a escasos minutos del recinto de Siete Palmas, donde promoverá un nuevo barrio de 1.230 viviendas, además de espacios destinados al ocio y la restauración.

No se trata únicamente de una promoción inmobiliaria. Forma parte de una estrategia patrimonial que amplía el peso económico de la entidad y diversifica sus fuentes de ingresos, alejándose progresivamente de la dependencia exclusiva de los resultados deportivos o de los derechos audiovisuales.

Impacto 

El alcance del proyecto del Manchester United ilustra hasta dónde ha evolucionado este modelo de crecimiento. Las administraciones británicas estiman que la transformación del entorno de Old Trafford, con un ámbito de 150 hectáreas15.000 nuevas viviendas, podría generar un impacto económico de 7.300 millones de libras anuales —unos 8.500 millones de euros— para el conjunto del Reino Unido.

El presidente de la UD Las Palmas, Miguel Ángel Ramírez. / ÁNGEL MEDINA G.-EFE
El presidente de la UD Las Palmas, Miguel Ángel Ramírez. / ÁNGEL MEDINA G.-EFE

Se trata de una magnitud inalcanzable para un territorio como Gran Canaria, cuya economía y población juegan en otra dimensión. Sin embargo, el paralelismo no está en las cifras, sino en la estrategia: utilizar un estadio como motor para impulsar actividad económica, atraer inversión, generar nuevos servicios y revalorizar todo su entorno urbano, una filosofía que la UD Las Palmas también ha incorporado a su proyecto de Almatriche.

Ecosistema económico

La coincidencia con el modelo presentado esta semana por el Manchester United no pasa desapercibida. En ambos casos, el estadio deja de entenderse como un edificio utilizado únicamente cada quince días para convertirse en el corazón de un ecosistema económico y social mucho más amplio.

En el caso británico, la nueva infraestructura apenas se desplazará unos cientos de metros respecto al actual Old Trafford. En Gran Canaria, la futura gestión del Estadio de Gran Canaria y el desarrollo urbanístico de Almatriche forman parte de una misma visión estratégica, con el recinto deportivo actuando como polo de atracción de una nueva centralidad urbana.

La evolución de la UD Las Palmas explica también ese cambio de dimensión.

Más que fútbol

El club dispone hoy de un patrimonio muy alejado del que tenía hace apenas unas décadas. A los ingresos procedentes de los abonados, los contratos televisivos, el crecimiento del valor de la plantilla o la explotación comercial de la marca se suman activos inmobiliarios de primer nivel.

Entre ellos destacan la Ciudad Deportiva de Barranco Seco, completamente renovada; la sede social de Pío XIIlos terrenos de Almatriche, destinados a la construcción de vivienda; y la finca de Las Meleguinas, en Santa Brígida, adquirida para desarrollar un proyecto hotelero.

A ese patrimonio se añadirá ahora otro activo de enorme valor estratégico.

Detalle del proyecto ‘La Nube’ del estudio L35 Architects para la reforma del Estadio de Gran Canaria. / AH
Detalle del proyecto ‘La Nube’ del estudio L35 Architects para la reforma del Estadio de Gran Canaria. / AH

El principio de acuerdo alcanzado con el Cabildo de Gran Canaria para que la UD Las Palmas asuma la gestión del Estadio de Gran Canaria supone un cambio de paradigma en la historia del club. La entidad presidida por Miguel Ángel Ramírez se ha comprometido a participar económicamente en la reforma del recinto mundialista, una actuación cuyo presupuesto ha evolucionado desde los primeros 60 millones previstos hasta un proyecto cercano a los 160 millones de euros, debido al incremento del alcance de las demoliciones y de la intervención prevista.

Nueva dimensión

La combinación de estadio, ciudad deportiva, patrimonio inmobiliario y futuros desarrollos urbanísticos coloca a la UD Las Palmas en una posición poco habitual dentro del fútbol español.

Cada vez son más los clubes que entienden que el césped ya no es el único espacio donde se construye el futuro de una entidad. La generación de patrimonio, la actividad inmobiliaria y la regeneración urbana se han convertido en una nueva competición paralela.

El Manchester United aspira a transformar un distrito entero alrededor de Old Trafford. La UD Las Palmas, desde otra realidad económica y otra escala, persigue un objetivo similar en Almatriche: que el crecimiento del club trascienda los noventa minutos y deje una huella permanente en la ciudad. Ese es el modelo que empieza a imponerse en el fútbol europeo y en el que la entidad amarilla ha decidido jugar con varios años de ventaja respecto a buena parte de los clubes españoles.