El Club Baloncesto Gran Canaria atraviesa un momento delicado. La dinámica deportiva del equipo claretiano, con cinco derrotas en las últimas seis jornadas de la Liga Endesa, ha encendido todas las alarmas en el seno del club, hasta el punto de que la situación interna del vestuario se ha convertido en un polvorín motivo de preocupación para el cuerpo técnico y la dirección deportiva.
Fuentes fiables consultadas por Atlántico Hoy aseguran que el vestuario no atraviesa un buen momento a nivel de confianza, en un contexto marcado por los malos resultados, la pérdida progresiva de objetivos y —sobre todo— la mala relación entre Jaka Lakovic y los jugadores. El Granca ya se ha quedado fuera de la fase final de la Copa del Rey y, con solo seis victorias en 17 jornadas, el acceso al Playoff por el título se antoja cada vez más lejano, hasta el punto de que el foco comienza a desplazarse hacia la lucha por evitar el descenso.
En este escenario, y con el presidente Sitapha Savané escondido en medio de la tormenta deportiva, Jaka Lakovic ha trasladado a Willy Villar, director deportivo del club, su sensación de verse superado por el mal momento del equipo. Según estas mismas fuentes, Villar —por el momento— ha reiterado su apoyo al entrenador esloveno, consciente del contexto complejo que rodea al equipo y del contrato del técnico, que se extiende hasta el final de la temporada 2026/27.
Cambios en la plantilla
Sin embargo, las señales que emanan del interior del vestuario no son tranquilizadoras. El ambiente interno refleja dudas crecientes entre los jugadores respecto al mensaje del entrenador, un factor que agrava una situación deportiva ya de por sí comprometida y que explica en parte la irregularidad competitiva mostrada en las últimas semanas.

El club, además, se encuentra inmerso en plenos movimientos de mercado. La reciente salida de Braian Angola, la incorporación de Kassius Robertson, la búsqueda activa de un ‘cuatro’ que refuerce el juego interior y la intención de encontrar una salida a Louis Labeyrie evidencian que la dirección deportiva también asume que la plantilla necesita ajustes para reaccionar a tiempo.
Las dos próximas semanas serán decisivas para el futuro inmediato del Granca. El calendario presenta cuatro compromisos de máxima exigencia que marcarán el rumbo definitivo de la temporada: Tenerife La Laguna en la Basketball Champions League, Baskonia y Covirán Granada en Liga Endesa, y Trieste en competición europea. Resultados y sensaciones en estos partidos determinarán no solo los objetivos finales del curso, sino también la estabilidad de un proyecto que, a día de hoy, vive instalado en la incertidumbre.

