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Economía

¿Por qué suben los precios en los bares y restaurantes canarios?

La inflación de los alimentos es una de las razones principales que exponen los hosteleros como motivo del aumento de los costes; no obstante, los economistas plantean otros posibles cuestiones que estén influyendo en estos cambios

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Zona de restaurantes en Santa Cruz de Tenerife./

Suena el ajetreo de la hora punta. El tintineo de las tazas y los vasos, la máquina de café, las comandas, el oído cocina…Las cafeterías y restaurantes están a tope, aunque los precios hayan subido y ya el desayuno de pulguita, café y zumo sea más de tres euros. 

Canarias se posiciona como una de las comunidades autónomas donde más se han incrementado los precios en restauración. Entre los motivos destaca, cómo no, la oída inflación. El coste de los productos sube, así que todo lo demás sube. Pero, ¿es así en su totalidad o hay alguna razón más?

"Todo está carísimo"

Atlántico Hoy ha visitado diferentes cafeterías y restaurantes de la zona de Triana en Las Palmas de Gran Canaria para conocer la impresión de sus dueños y ver si los números que marcan sus precios en la carta han cambiado. 

“Todo está carísimo” es la afirmación en la que coinciden los establecimientos. Los costes de los productos y mantenimiento se han incrementado y eso les ha llevado a subir los precios de sus servicios, aunque sea un “poquitín”. 

Dos camareros en un bar / EFE

10 céntimos más

Hay algunos bares que tratan de mantenerse, pero en su mayoría han subido los precios, al menos 10 céntimos. “Entre que sube el aceite, la luz, las papas, el café, la leche…” Para los negocios ha sido “inevitable” el cambio y comienzan a hacerse habituales avisos como “no hay tortilla de papas” o modificaciones en la carta, más allá de los números. 

Según los datos del Índice de Precios al Consumo (IPC) relativos a agosto, en la restauración de Canarias se ha elevado un 7,8%, superando la media de subida interanual del sector que se ha situado en el 6,4%. 

Bajada de la inflación

Juan José Hernández, gerente del Colegio de Economistas de Santa Cruz de Tenerife, ha explicado a Atlántico Hoy que el fenómeno de incremento generalizado de precios se puede comparar con una enfermedad, “cuando se extiende afecta a todo el sistema”

Para el economista, es importante tener en cuenta lo que significa en realidad que la inflación haya bajado. Este hecho no implica que los precios disminuyan, sino que el ritmo de incremento de estos se ha reducido, pues los costes no han dejado de aumentar, como es el de los alimentos básicos mencionados (papas, aceite, verduras…). 

Imagen de unas personas sentadas en la terraza de un bar / EP

Aumento de la demanda

Además del incremento de los costes de los alimentos, Hernández ha expuesto otros dos puntos que pueden influir en el aumento de los precios en restauración, ambos relacionados con el crecimiento de la demanda. 

Por un lado, el aumento de la afluencia turística con respecto al 2019 y por otro, el fenómeno cultural por el cual la gente sale a bares, restaurantes y cafeterías como parte de su ocio. “Se incrementa la demanda y el empresario también lo aprovecha para subir sus precios”, ha puntualizado. 

Sector servicios

La economía en Canarias se centra en el sector servicios, ha continuado el economista, “de cada tres empresas que se crean, una es del sector de la hostelería”. El récord de turistas y las ganas de la población de disfrutar de las terrazas después de la pandemia son razones para un incremento del gasto en restauración y, por tanto, un momento para “aprovechar” y aumentar los precios. 

Los márgenes son “muy buenos”, pero “siempre que la situación se mantenga y no falle ninguna variable”. Hernandez ha planteado que se pueden dar elementos que “frenen de manera abrupta la inflación”, como una caída en la demanda, que puede producirse “por un aumento del desempleo o porque la inflación se haya comido el poder adquisitivo de la gente”. 

Varias personas disfrutan en las mesas de un bar en La Laguna, Tenerife (Canarias). / ATLÁNTICO HOY

Posibles cambios

El economista ha resaltado que en septiembre puede suceder una bajada del consumo en restaurantes, bares y cafeterías, ya que la población ha asumido el elevado coste de la vuelta al curso escolar o “se han ido de vacaciones tirando de tarjeta de crédito”, por lo que “los recursos se han agotado y se apretarán el cinturón evitando consumir fuera”. 

Para Hernández lo “malo” sería que este fenómeno más bajo durase varios meses y afectase así a establecimientos que “penden de un hilo”. No obstante, las previsiones de turismo son favorables para la próxima temporada. Con respecto a la inflación, su consejo como economista es “ser cautelosos y precavidos con lo que pueda venir”, ya que “todo es una cadena” y no existe una solución como tal.