Miguel Moreno Dapena, en el buque 'N35', durante una escala en el Puerto de Las Palmas, antes de ser interceptado y encarcelado en Venezuela. / AH
Miguel Moreno Dapena, en el buque 'N35', durante una escala en el Puerto de Las Palmas, antes de ser interceptado y encarcelado en Venezuela. / AH

El relato inédito de Miguel Moreno antes de ser encarcelado en Venezuela

Atlántico Hoy estuvo en contacto con el periodista y marinero canario hasta que fue detenido por la Armada Bolivariana. Aquí va un extracto de la conversación mantenida con él a través de Instagram

El periodista canario Miguel Moreno Dapena, después de siete meses en una cárcel de Venezuela, ya está en España. Llegó este viernes a Madrid, junto a otros cuatro españoles liberados tras el ataque de Estados Unidos, que ha capturado al presidente Nicolás Maduro para juzgarlo en Nueva York por delitos relacionados con el terrorismo y el tráfico de drogas.

La familia de Moreno Dapena temía que la escalada bélica de EE UU perjudicase la liberación de Miguel, pero las negociaciones del Gobierno de España han dado su fruto. Atlántico Hoy estuvo en contacto con él hasta que se lo llevaron detenido el 21 de junio a la base militar de Isla Margarita, en Venezuela.

Miguel Moreno en el buque N 35, durante una escala en el Puerto de Las Palmas. / M. REYES - AH

Antes, el 13 de junio, tras casi dos semanas de seguimiento, una patrullera venezolana interceptó al N35, un buque especializado en el rescate de tesoros en el que Moreno estaba enrolado. 

-Miguel Moreno: "Nos llevan detenidos a Venezuela. Extra de aventura", revela a través de Instagram.

-Periodista: "La leche. ¿Y eso? Pásame algún dato más si quieres que escriba algo, y sobre todo ten cuidado".

-Miguel Moreno: "Siempre. De momento, no".

-Periodista: "Cualquier cosa que necesites aquí estamos".

A la caza de pecios

Las ganas de vivir experiencias llevaron a Miguel a cambiar el tedio del periodismo local por la búsqueda de pecios en los mares de este mundo, y en esas estaba hasta esa mañana de junio que fue apresado por Venezuela. 

Antes de cruzar el Atlántico, el barco hizo escala en el Puerto de Las Palmas, donde realizó una puesta a punto para poder iniciar la nueva campaña. Miguel, con la autorización del capitán, aprovechó la ocasión para abrir las puertas y mostrar los secretos del N35 a sus amigos: no había nada que ocultar.

Incertidumbre

La idea era regresar a finales de año y pasar las Navidades con su familia en Las Palmas de Gran Canaria, pero el buque fue interceptado por navegar en aguas jurisdiccionales sin permiso de Venezuela.

En esos instantes la incertidumbre era máxima. Cuatro días más tarde, el 17 de junio, el barco permanece retenido en Isla Margarita y es sometido a todo tipo de controles e inspecciones. "Seguimos viendo cómo se hacen las cosas por aquí", explica Moreno en otro momento de la conversación por Instagram.

El capitán continúa batallando con las autoridades venezolanas para tratar de aclarar el malentendido. Todo parecía más o menos tranquilo, todo estaba más o menos bajo control.

Tensión

Dos días después, el 19 de junio, la situación se complica. La noticia de la captura del barco salta a los medios de comunicación venezolanos, que deslizan en sus informaciones la sombra del espionaje.

"No tenemos acusación formal aún. Arqueólogos marinos nos llaman, pero en el mar la arqueología son barcos de más de 100 años", añade Moreno en otro momento de la conversación.

Ahora está más preocupado por la situación, ahora es consciente de que la cosa se pone fea porque se lo llevan a Caracas. Y es entonces cuando autoriza a contar la historia, que Atlántico Hoy publica el 21 de junio.

Esperanza y libertad

El calvario que ha pasado su familia será difícil de olvidar. Más de la mitad del cautiverio lo pasaron sin saber nada de Miguel, porque estaba incomunicado, sin acceso al teléfono o su ordenador, que fue confiscado por Venezuela.

Luego, a través de las embajadas, lograron hablar con él y un compañero de cárcel francés se puso en contacto con ellos tras ser liberado: supieron que estaba con más presos extranjeros, que hacía deporte, que comía lo mismo que sus carceleros.

Supieron, en definitiva, que Mike estaba bien e iba a volver.