Hay historias que parten de una pregunta esencial: para qué sirve lo que hacemos. En 7 almas, el protagonista —interpretado por Will Smith— entiende que el verdadero valor de una vida no está en lo que se acumula, sino en cómo se transforma la de los demás. Esa misma idea —la de convertir el camino personal en una forma de ayudar— atraviesa la trayectoria de Carla Barber, una mujer que ha sabido unir vocación sanitaria, determinación personal y visión empresarial en un proyecto con impacto real. Nada en su recorrido es casual, y todo responde a una convicción profunda: creer no basta si no se crea algo que mejore la vida de otros.
Porque la historia de Carla Barber (Las Palmas de Gran Canaria; 18 de mayo de 1990) no se explica desde un solo ángulo. Es la suma de esfuerzo, intuición y carácter en alguien que empezó muy joven y bajo el foco público —con todas las dudas ajenas que eso conlleva, por su condición de mujer y por su pasado como Miss España—. Pero por encima de etiquetas o prejuicios, su recorrido vital y profesional se entiende desde una idea sencilla y poderosa que ha guiado cada paso: creer para crear.
Desde muy pequeña, Carla tuvo claro que quedarse quieta no era una opción. Siempre fue decidida, echada para adelante, sin miedo a nada. De esas niñas que no piden permiso para participar, que se meten en el partido de fútbol aunque sea con niños mayores y que no retroceden cuando el entorno se vuelve competitivo. Esa forma de estar en el mundo no se improvisa; se cultiva. Y en su caso se reforzó en casa, donde creció escuchando una convicción que terminó convirtiéndose en brújula vital: si lo crees, lo creas. El tiempo acabaría dándole la razón.
La disciplina del tenis
Antes de que su nombre empezara a asociarse a la medicina estética, Carla Barber fue una promesa del tenis infantil en Canarias. Destacó en campeonatos autonómicos y aprendió muy pronto el valor de la disciplina, del sacrificio silencioso y de la constancia diaria. El deporte moldeó su carácter: le enseñó a competir, a aceptar la presión y a entender que el talento, sin trabajo, no sirve de nada. Aquella etapa dejó una huella profunda que todavía hoy se percibe en su forma de dirigir equipos y afrontar retos empresariales.

Esa misma energía competitiva convivía con una marcada sensibilidad hacia los demás. En su manera de entender la vida siempre estuvo presente la idea de que el éxito solo tiene sentido cuando mejora la vida de otras personas. Esa pulsión solidaria, tan vocacional como familiar —la medicina está presente en su casa—, explica su elección profesional y también su manera de ejercerla. No como un escaparate, sino como un servicio con impacto real.
Primera clínica
El camino no estuvo exento de miradas condescendientes. Su pasado como miss primero y su presencia como influencer después hicieron que algunos dudaran de su perfil profesional. Pero la realidad, tozuda, terminó imponiéndose. Carla Barber no se quedó en la imagen. Estudió, se formó, se especializó y trabajó con una determinación que hoy resulta imposible de ignorar. Su perfil empresarial habla por sí solo, con datos, estructura y resultados.
En 2017, en Madrid, abre su primera clínica de medicina estética, un proyecto que nace desde la cercanía y la ambición bien entendida. No se trataba únicamente de ofrecer tratamientos, sino de crear un modelo propio, reconocible, basado en la excelencia médica, la confianza del paciente y una experiencia cuidada de principio a fin. Aquella primera apertura marcó un punto de inflexión: el inicio de un crecimiento que no se ha detenido desde entonces.
Líneas de negocio
Hoy, el grupo de clínicas impulsado por Carla Barber suma cuatro centros localizados en Madrid, Las Palmas de Gran Canaria, Barcelona y Valencia —además de pasar consulta en otras capitales como Palma de Mallorca, Sevilla, Córdoba, Salamanca, Tarragona o Murcia—. Cada nueva clínica responde a una planificación estratégica, a un análisis riguroso de demanda y a una idea clara de marca. Nada se deja al azar. El crecimiento ha sido progresivo, sostenible y coherente con la visión inicial.

En términos económicos, la facturación anual del grupo se ha situado por encima de los cinco millones de euros en los últimos ejercicios, con una demanda que no deja de crecer y una agenda que refleja la confianza de miles de pacientes. Más allá de los centros, la joven doctora y modelo suma la marca Carla Secrets SL, una firma de cosmética especializada en productos premium para el cuidado facial, que alcanza alrededor de 1,6 millones de euros anuales en ventas tanto online como en puntos de venta físicos.
Pero para Carla, el verdadero indicador de éxito va más allá de los balances. La generación de empleo estable y cualificado, la creación de equipos comprometidos y la formación continua de profesionales son pilares irrenunciables de su proyecto empresarial.
Gastronomía
Carla dirige, pero también escucha. No pierde de vista el detalle ni delega la visión. Se rodea de especialistas, confía en su gente y toma decisiones con rapidez, pero siempre con información y criterio. Esa combinación de intuición y método es una de las claves que explican su consolidación en un sector altamente competitivo.
En lo personal, lejos del personaje público, aparece una mujer cercana, vital y con un sentido del humor muy presente. Sus amigos suelen bromear con una recomendación tan clara como sincera: mejor regalarle algo caro que invitarla a comer. La razón es simple y divertida. Carla no tiene fondo cuando se sienta a la mesa, y disfruta comiendo tanto como trabajando. Entre todos los planes posibles, hay uno que nunca falla: un buen sushi, sin complicaciones, bien hecho y compartido.
Formación
Ese gusto por lo auténtico también define su manera de vivir. Trabaja muchas horas, viaja constantemente y mantiene una agenda exigente, pero no pierde el contacto con lo cotidiano ni con su entorno. Sabe parar, disfrutar y agradecer. Esa capacidad de equilibrio es, probablemente, uno de los secretos de su resistencia en un mundo que quema talento con demasiada facilidad.

Mirando al futuro, Carla Barber no se conforma. La innovación, la formación continua y la mejora constante forman parte de su ADN empresarial. Entiende la medicina estética como un ámbito en permanente evolución, donde la ética, la seguridad y el rigor deben estar siempre por delante de la moda o el ruido mediático. Crecimiento sí, pero con sentido.
Confiar y crear
Su historia es también una lección contra los prejuicios rápidos. Ni etiqueta, ni atajo, ni personaje prefabricado. Carla Barber es el resultado de años de trabajo, de decisiones valientes y de una confianza inquebrantable en sus propias capacidades. Desde aquella niña que competía sin miedo hasta la empresaria que hoy lidera una red de clínicas consolidada, hay un hilo común: la convicción de que rendirse nunca fue una opción.
En tiempos de éxitos fugaces y relatos inflados, su perfil destaca por algo mucho más valioso: una trayectoria construida paso a paso, con coherencia, esfuerzo y propósito. Porque, al final, su historia no va solo de medicina estética ni de números. Va de creer, de insistir y de demostrar, con hechos, que cuando se trabaja con constancia y se confía en uno mismo, crear es inevitable.

