Niños en el comedor, usuarios del servicio de comedores escolares / EFE
Niños en el comedor, usuarios del servicio de comedores escolares / EFE

La paradoja de los comedores en Canarias: el interior peninsular nos supera en calidad de pescado

Las Islas obtienen un 53,1% en los estándares de calidad de los menús, lejos de los resultados de la zona Central o Madrid, pese a la disponibilidad del producto local

Alberto Ley

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Los comedores escolares del Archipiélago se encuentran en una encrucijada nutricional y logística. A pesar de la condición insular y la riqueza de sus aguas, Canarias presenta un cumplimiento promedio del 53,1% en los estándares de calidad de los menús escolares, situándose apenas tres puntos por encima del umbral crítico establecido por los expertos. Así se desprende del Estudio de menús escolares en España, elaborado por la Organización de Productores de Pesca del Puerto y Ría de Marín (OPROMAR) y avalado por la Fundación Española de la Nutrición (FEN).

El informe, que analiza la situación previa a la entrada en vigor del Real Decreto 315/2025, revela una paradoja que cuestiona la gestión de los recursos en las Islas. Mientras comunidades de interior como la zona Central (69%) o Madrid (64,2%) rozan la excelencia en la planificación de sus menús, Canarias se queda rezagada en la tabla, superada ampliamente por regiones sin costa. Este dato evidencia que el problema no reside en el acceso al producto fresco, sino en la planificación, la gestión y la formación de los responsables de los centros.

Déficit de Omega-3

Aunque la presencia de pescado en las aulas es frecuente —el 96,6% de los centros nacionales cumple con la periodicidad semanal—, la calidad nutricional de la oferta es deficiente. El estudio alerta de que tres de cada cuatro comedores en España no garantizan el consumo mínimo de pescado azul, fundamental para el aporte de ácidos grasos Omega-3, claves en el desarrollo cognitivo y visual de los escolares.

La dieta escolar está marcada por una dependencia casi absoluta de la merluza, que está presente en el 91,7% de los menús analizados. Esta falta de variedad restringe la educación del paladar de los menores, limitando el consumo regular a apenas 16 especies de pescado blanco y 8 de azul, con una presencia testimonial de moluscos y crustáceos.

Oportunidad para la economía local

El análisis de Opromar pone el foco en la sostenibilidad económica y medioambiental. El estudio aconseja a las administraciones insulares aprovechar los recursos pesqueros locales y de proximidad para revertir estas cifras. Apostar por especies de la zona no solo permitiría respetar y preservar las tradiciones gastronómicas regionales, sino que reduciría significativamente los costes logísticos y la huella de carbono derivada de la importación de pescado foráneo.

Juan Martín Fragueiro, gerente de Opromar, ha destacado la importancia de fomentar un vínculo positivo entre las nuevas generaciones y el mar, educando en la diversidad cultural y patrimonial. Una mayor familiaridad con las especies locales facilitaría, además, una mejor aceptación de los platos por parte del alumnado.

El mejor pescado fresco en un mercado municipal de Gran Canaria, el de Santa María de Guía / MERCADO DE GUÍA
Pescado fresco en un mercado municipal de Gran Canaria, en Santa María de Guía / MERCADO DE GUÍA

Opacidad en la gestión

Otro de los lastres detectados es la falta de transparencia. El informe denuncia que el 43% de los comedores no proporciona información completa sobre el valor energético y los macronutrientes de sus platos. Esta opacidad impide a las familias y a la administración pública verificar si se están cumpliendo los estándares nutricionales exigidos.

El sector pesquero observa con cautela la inminente aplicación de la nueva normativa de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles. Advierten de que, sin una fiscalización real de la información nutricional y un compromiso firme con el producto de cercanía, el Real Decreto corre el riesgo de convertirse en un mero trámite burocrático sin impacto real en la salud de los escolares ni en el tejido empresarial local.