La tramitación ambiental ordinaria de la denominada Ciudad del Cine en el municipio de Adeje ha reavivado el rechazo de colectivos ecologistas, que sitúan el foco en el modelo territorial, la planificación y el uso del suelo del Archipiélago.
El proyecto, promovido por Imagine Green Studios S.L., prevé más de 32.000 metros cuadrados de platós, un backlot de 70.000 metros y diversas infraestructuras auxiliares en el polígono de Fañabé. La Comisión de Evaluación Ambiental de Tenerife obligó a someter la iniciativa a una evaluación ambiental estratégica ordinaria, descartando la vía simplificada inicialmente planteada.
Sin planificación insular
Para Jaime Coello, director de la Fundación Telesforo Bravo-Juan Coello, el debate es estructural. "Este es un macroproyecto más dentro de un bombardeo continuo. Lo que viene a decirnos es que no hay modelo de isla", sostiene. A su juicio, la falta de una estrategia global provoca que cada municipio impulse actuaciones “deslavazadas y sin orden”.
Coello advierte de que la ocupación de grandes superficies de suelo para instalaciones permanentes contradice el discurso institucional que presenta a Tenerife como plató natural. "No entendemos por qué hay que consumir tanto territorio en un proyecto de estas características, desconectado de la planificación insular", afirma.
¿Diversificación o refuerzo del turismo?
El ecologista también cuestiona que el complejo suponga una auténtica diversificación económica. "No va a quitarle espacio al turismo. El propio Cabildo dice que servirá para promocionar la isla", apunta, interpretando esa declaración como un refuerzo indirecto del modelo turístico vigente.
Además, pone en duda el impacto real sobre el empleo local. Según Coello, muchas productoras llegan atraídas por las exenciones fiscales, pero desplazan personal y servicios desde fuera del Archipiélago. "En ocasiones vienen trabajadores de fuera e incluso servicios como el catering”, señala, lo que limita, afirma, el efecto tractor sobre la economía insular.
Ocupación de suelo
El proyecto se ubica en Adeje, municipio en el que se encuentra lo que Coello denomina "Tumba del Alma" refiriéndose al macroproyecto Cuna del Alma. Para el activista, existe una dinámica reiterada de ocupación intensiva del suelo, sin valorar su función como reserva estratégica natural. “Parece que hay que ocupar territorio con cualquier excusa”, lamenta.
En la misma línea se pronuncia la Fundación Canarina, que recuerda que la Ciudad del Cine no es una propuesta nueva, sino un macroproyecto que ha ido cambiando de isla tras encontrar contestación social o dificultades administrativas.
Un proyecto itinerante
Canarina subraya que la iniciativa fue planteada inicialmente en Fuerteventura, donde la movilización social llevó a anular su declaración de interés insular. Posteriormente se trasladó a Gran Canaria, donde tampoco llegó a materializarse. Su aterrizaje en Tenerife evidenciaría, según la fundación, una lógica de “proyecto itinerante” en busca de encaje.
Para la entidad, esta sucesión de intentos refleja la falta de una evaluación conjunta del impacto acumulado en el conjunto del Archipiélago. “El debate no es si se apuesta por la cultura o la industria audiovisual, sino cómo y dónde hacerlo en un territorio con límites claros”, sostienen.