Cada vez hay más gallos y más gallinas sueltas en Gran Canaria. No lo escribo con segundas, aunque con segundas nos daría para mucha coña y para mucha materia literaria
Las aves llevaban cinco meses en el barrio capitalino impidiendo descansar desde la madrugada a los vecinos de la zona | La comida que les estaba dando alguien atraía ratas y palomas