Otra vez las dos Españas frente a frente, pero ahora con jóvenes nacidos en un siglo en donde no ha habido guerras y sí el más largo periodo de convivencia y paz que ha conocido el país
España pudo haber regresado al blanco y negro, ese mismo blanco y negro con el que ahora nos amenazan los nuevos tejerillos con su sempiterna salmodia ultramontana