Arona tiene una epidemia crónica de urbanizaciones no recepcionadas en las que se han entregado licencias durante años pero los ciudadanos, a la hora de la verdad, parecen de segunda.
Los últimos soliviantados son los de la calle Bambú, en La Camella. Se trata de 72 familias que viven en la comunidad de vecinos Sara y que caminan entre aguas fecales cuando se desbordan las fosas sépticas con las que están dotadas sus edificios porque Arona no les ha puesto alcantarillado en los 20 años que llevan en pie.
No está recepcionado
Atlántico Hoy adelantó esta noticia el pasado martes, provocando el interés de otros medios canarios como El Día, la cadena radiofónica COPE y Televisión Canaria. El Gobierno municipal no ofreció una explicación a este periódico sobre las razones por las que los vecinos no cuentan con saneamiento en sus calles por más de dos décadas, a pesar de solicitarla el lunes.
Sin embargo, este jueves el consistorio ha dado por fin una explicación pública, aunque no a Atlántico Hoy (a quien no ha respondido más), sino que lo ha hecho en declaraciones ofrecidas a El Día. La razón por la que los habitantes de la calle Bambú de La Camella tienen que caminar entre heces cada vez que llueve y se desborda el silo, así como por la que tampoco tienen alumbrado público, es que su urbanización no está recepcionada.
Aunque esto los vecinos ya lo sabían, ya que se lo comunicó el consistorio en un correo del 29 de octubre de 2025 al que ha tenido acceso este periódico que les decía: "Esta zona no está recepcionada por el ayuntamiento, no podemos actuar en ella, ponerse (sic) en contacto con el promotor de la urbanización".

Licencias entregadas a pesar de la "especial complejidad"
Argumenta el consistorio, en declaraciones recogidas por El Día, que no pueden ponerles alcantarillas a los vecinos de La Camella porque "es necesario que las obras de urbanización estuvieran finalizadas y recepcionadas por el ayuntamiento" y "las posibilidades de actuación municipal en este ámbito son actualmente muy limitadas, al tratarse de una situación de especial complejidad administrativa y urbanística".
Esta "especial complejidad administrativa y urbanística" no impidió al Ayuntamiento de Arona de 2006, gobernado entonces por José Alberto González Reverón (CC), entregar una licencia para construir los edificios donde viven estas 72 familias. Bajo la promesa, eso sí, de ponerles alcantarillas en "cuatro o cinco años", tal y como cuenta a Atlántico Hoy Davide Cortellino, presidente actual de la comunidad de vecinos.
El caso de Cho-Parque la Reina
Pero es que al Ayuntamiento de Arona, históricamente, no le ha parecido un problema que una urbanización no estuviera recepcionada para dar licencias urbanísticas, sin mostrar tampoco mucha prisa por resolver el problema y reclamar a la promotora las gestiones que hiciesen faltas para dar por entregadas las urbanizaciones. Y, para muestra, un botón: en Cho-Parque la Reina, a escasos kilómetros de La Camella, hay una urbanización construida en los años 80 del siglo pasado que tampoco está recepcionada porque Gestur nunca entregó un proyecto del 10% de aprovechamiento municipal.
Esto, de todas formas, también está en duda, ya que Gestur promovió varias urbanizaciones en aquellos años y no entregó dicho proyecto de motu propio en ninguna. Arona se lo reclamó en varios procedimientos judiciales y el Tribunal Supremo le dio la razón al ayuntamiento en un caso, pero a Gestur en otro de idénticas características.
En el caso de Cho, donde hay 90 parcelas, unos 60 vecinos recibieron licencias durante décadas sin que nadie pusiese un pero. Pero en los últimos siete años, los técnicos de la Gerencia de Urbanismo se han puesto exquisitos y ya no les dan más licencias. Alegan lo mismo que en la calle Bambú: que eso no está recepcionado y no pueden actuar. En Cho sí hay alcantarillado, aunque Arona hasta hace muy poco no le había cobrado a los vecinos y ahora les ha pasado facturas de varios periodos de golpe. Han pasado 40 y 20 años para cada una de esas urbanizaciones, respectivamente.

La recepción tácita, el elefante en la habitación
Davide Cortellino, el presidente de la comunidad de vecinos de la calle Bambú de La Camella por la que salen aguas fecales cuando llueve, dice a Atlántico Hoy: "El ayuntamiento ha recepcionado tácitamente y legalmente la urbanización, ya que cobra IBI, la gente paga vados, hay alumbrado en las calles laterales, envían a limpiar calles... ¡Hasta pagamos impuestos al ayuntamiento por ocupar la calle, que es de ellos, cuando tenemos que contratar una cuba para vaciar [la fosa séptica]".
La recepción tácita de la urbanización es el elefante en la habitación del urbanismo de Arona. Durante décadas, el ayuntamiento ha tratado estas zonas como si todo estuviese legal, prestando servicios, dando licencias... Esto implica, jurispridencialmente, que se puede dar por formalizada la entrega, que no hace falta nada más.
Un dictamen que da la razón a los vecinos
Así se lo ha dejado claro a Arona un dictamen de la Fundación Universidad de La Laguna que el consistorio aronero encargó en 2024 para intentar resolver el problema de Cho-Parque la Reina. El documento, al que ha tenido acceso Atlántico Hoy, está firmado por los juristas Andrés Manuel González Sanfiel y Francisco José Villar Rojas, del Grupo de Investigación de Derecho Administrativo de la Universidad de La Laguna. Villar es, de hecho, catedrático de Derecho Administrativo en la ULL y especialista en derecho público y urbanismo. Algo sabrá del tema.
Dicho dictamen dice literalmente, sobre la prestación de servicios en Cho: “Este conjunto de hechos y de actos administrativos ponen de manifiesto que, a pesar de no haberse dado una recepción formal y expresa de la urbanización, el Ayuntamiento viene interviniendo directamente en el ámbito actuando como si la hubiera recibido formalmente”. Y añade: “La recepción tácita o implícita comporta los mismos efectos jurídicos que la recepción expresa, trasladando a la Administración municipal la responsabilidad de la conservación de la urbanización y el ejercicio de las potestades correspondientes, entre ellas el otorgamiento de licencias urbanísticas”.

No lo querían entregar
Y si vale para Cho, debería valer para La Camella y para cualquiera de las urbanizaciones que Arona maltrata por no estar recepcionadas pese a haberlas tratado como tal durante décadas. No hace falta que el consistorio contrate un dictamen de la Fundación ULL cada vez que necesite dar recepcionada una urbanización. Informe que, además, el ayuntamiento ha tardado en pagar más de un año, pues lo recibió de la univerisdad el 26 de septiembre de 2024 y lo ha abonado hace apenas tres meses, en diciembre de 2025, cuando la fecha de vencimiento de la factura era el 6 de abril de ese año.
Se trataba de un contrato menor de 14.000 euros que Arona, durante meses, se ha negado a entregar a los vecinos de Cho-Parque la Reina alegando que no formaba parte de sus expedientes. Tanto los juzgados como el Comisionado de Transparencia del Gobierno de Canarias han ordenado al ayuntamiento, bajo amenaza de multas coercitivas, hacer entrega de dicha documentación a los vecinos, que demostraba que tenían razón y su urbanización poría considerarse tácitamente recepcionada. Esta entrega se ha producido en las últimas semanas, finalmente.